Noticias destacadas

Feriado bancario: las heridas no se olvidan

Diciembre 14, 2016 | por admin
Feriado bancario: las heridas no se olvidan
Migrantes
0

A pesar de lo que piensan ciertos políticos, las heridas provocadas por el feriado bancario no se han cerrado, como tampoco se ha olvidado quienes y por qué golpearon al pueblo del Ecuador sin misericordia.

Sobre todo ahora, quienes fueron responsables miran a otro lado cuando el pueblo les reclama las razones por las que empujaron a dos millones de compatriotas a emigrar a otros países, para tratar de salvar a sus familia.

A un ecuatoriano que estaba en la puerta de salida del aeropuerto, en el fatal 1999, se le preguntó que a dónde iba. Respondió: “A cualquier parte, lo importante es emigrar y ganar algo más de dinero para poder mandar a la familiar que queda aquí pobre, endeudada, todo un relajo”.

Ruth recuerda que “Mi madre no tenía mucho tiempo que salió de una empresa estatal y recibió su liquidación. Mi madre invirtió en pólizas su liquidación. Imagínese para saber que luego estaría congelado su dinero. De tal suerte que tuvo que emigrar a España, separando a la familia. Ella todavía no regresa, hasta la presente fecha”.

El feriado bancario fue una decisión del Presidente Jamil Mahuad quien, asesorado por su “superministro” de Economía, le sugirió congelar los fondos de los depositantes y luego dolarizar la economía. Todo se hizo para salvar a los dueños de los bancos que habían incumplido la ley y que al final se quedaron “con el santo y la limosna”.

Lo recuerda Celia Brida: “Yo era pequeña cuando pasó eso, pero recuerdo que mis padres vendieron la casa y el carro porque nos íbamos a ir toda la familia a Brasil a ver que nos trae la suerte por allá, fuimos a Brasil y pasamos 2 meses cuando quebró el banco donde pusieron el dinero que ahorraron toda su vida y el dinero de la casa y el carro que vendimos, cuando regresamos a Ecuador no teníamos ni un centavo, el banco se lo llevo todo”.

Lo recuerda, también, Patsy: “Yo tuve un negocio de alquiler de llamadas telefónicas durante 4 años, me iba bien pero con la crisis bancaria fue mi ruina. Con el dólar a 25.000 sucres mi economía no resistió. Aguanté año y medio, y al final tuve que salir del país. Emigré. Fue un proceso en mi vida muy doloroso y triste”.

Cecilia Enrique, quien reside en Murcia, España, ha declarado que “Nos vimos obligados a desterrarnos de nuestras propia patria por culpa de aquellos que la saquearon y que no solo robaron nuestros ahorros fruto de nuestro trabajo, también nos robaron la esperanza, desestructuraron nuestras familias, nos privaron de despedir a nuestros muertos”.

Silvia Núñez, por su lado, ha contado que “Cambió a la dolarización en el Ecuador y no había trabajo y se ganaba muy poco y me quedé con mis dos niñas y todo costaba un dólar que eran 25.000 sucres y yo decía de dónde voy a ganar tanto si yo gano 30 dólares”. Gracias a unas amigas pudo viajar a España y rehacer su vida.

A pesar de que existen dos millones de historias de ecuatorianos que fueron expulsados del país por culpa de la dolarización, hay quienes insisten en esconde uno de los mayores desastres nacionales (en términos monetarios, el impacto fue mucho superior al del terremoto de abril de 2016).

La memoria nacional permitirá impedir que quienes apuestan por el olvido vuelvan a tomar acciones que conviertan al Ecuador en una zona de desastre.

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *